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lunes, 15 de febrero de 2016

Una sorpresa aún más inesperada

El pasado viernes (12/02/2016) motivados por la inesperada sorpresa de la culebra de escalera (Rhinechis scalaris), y acompañados por un nuevo amigo y grandísimo herpetólogo llamado Josep, volvimos a la Albufera a prospectar en ella para ver lo que encontrábamos. Una vez más como humilde blogger, me gustaría saludaros y agradecer vuestro tiempo a todos los lectores. 

Como bien decía en esta pequeña introducción que he hecho, el pasado viernes volvimos a la Albufera para ver que nos deparaba esta vez la actividad. Mal empezaba el día en cuanto a condiciones meteorológicas: había un aire muy fuerte y las nubes no dejaron ver el sol en casi ningún momento. Pero pese a esto no nos dejamos doblegar, esta vez habíamos quedado por primera vez con Josep para que nos transmitiera todos los conocimientos que pudiera sobre la Albufera, ya que es un gran conocedor de ésta. 
Como el sol no se asomaba optamos por buscar en la zona de dunas algún reptil refugiado, ya que era pronto y no estaban activos. 

Hábitat dunar de la "Devesa del Saler" 
Después de un buen rato no habíamos avistado nada, y el día se presentaba necio, así que Josep nos propuso encaminar la búsqueda hacia el único reptil lo bastante cafre para plantar cara a estas condiciones de clima: la recientemente introducida y protegidísima tortuga mediterránea (Testudo hemanni). En el ratio de búsqueda los agudizados ojos de nuestro nuevo amigo avistaron un rastro de huellas recientes de ésta, pero tras intentar seguirlo este se desvanecía y se nos hacía imposible, así que seguimos con la prospección. Llegado el momento y ya sin esperanzas de avistar nada, ya que las tortugas son muy difíciles de ver y el resto de animales no estaban activos por que el clima no lo permitía, llegó un precioso ejemplar de tortuga mediterránea (Testudo hemanni), el que nos hizo entrar en éxtasis ya que ni nosotros mismos nos lo creíamos. 


Estábamos ante un macho de mediano tamaño, todavía no adulto y posiblemente nacido en cautividad en el centro de recuperación de especies, para repoblar y reintroducir la especie. 
Éste se llevó muchas fotos, intentando molestarlo lo menos posible y sin estresarlo, en mi opinión cumplimos este cometido ya que el individuo ni siquiera se refugió en su caparazón, así que no estaba muy molesto por nuestras tomas fotográficas. 


Habíamos logrado encontrar el animal más difícil de ver en la reserva, no voy a revelar la zona concreta por respeto a la especie claro está, pero si que voy a pedir a quien lea esta entrada y que vaya a la Albufera, que si por casualidad se cruzan con cualquier animal allí lo respeten, ya que vienen días de Pascua en los que va mucha gente, y desgraciadamente entre perros y humanos les cuesta la vida o la libertad a muchos animales, cuando recuerdo que están protegidos por algo. Lo mejor siempre es no intervenir en la naturaleza y respetar el paraje.


Y hasta aquí el artículo de hoy, y una muestra más de cómo día a día la naturaleza nos recompensa y nos premia los esfuerzos que hacemos por disfrutar de ella y darla a conocer al que no está tan motivado o concienciado a respetarla. Esta vez fue algo muy especial para nosotros, tanto por el primer contacto con Josep con el que esperamos que habrán muchas más salidas, como por la sorpresa de la Albufera hacia nosotros, todavía más inesperada que la del pasado día.


PD: adjuntamos la web de Josep por si queréis echarle un vistazo.

miércoles, 27 de enero de 2016

Crónica de la salida a la Sierra Calderona (23 de Enero de 2016)

Como primera entrada para este blog y por una cuestión de cortesía y educación, lo primero saludar y agradecer al que quiera invertir su tiempo leyéndonos.


El pasado domingo (23/01/2016) y tras un retiro de un par de semanas del “bicheo” por motivos personales, nos dirigimos hacia la localidad de Serra (Valencia), corazón de la Sierra Calderona, para lo que esperábamos fuera un productivo día de naturalismo y diversión. Tomamos la decisión de repetir una ruta ya conocida por nosotros, la cual tiene un pequeño pozo donde a veces caen ofidios y queríamos revisar por si había que realizar algún rescate. Tras unos 35 minutos andando saludamos a un viejo conocido escorpión amarillo (Buthus occitanus) que siempre está en la misma piedra. 

Escorpión amarillo (Buthus occitanus)

Nuestra primera parada la realizamos en una balsa artificial puesta para que beban los animales en medio de un pinar. Con la ayuda de una red pudimos observar que contenía renacuajos de sapo partero común (Alytes obstetricans), larvas de libélula y barqueritos (notonectidae)
Larva de sapo partero común (Alytes obstetricans)

En los alrededores de esta charca encontramos una oruga de Cymbalophora pudica una vistosa polilla, y cerca de ella una hembra de gran tamaño de falsa araña lobo (Zoropsis spinimana), la cual deducimos que estaba grávida.

Falsa araña lobo (Zoropsis spinimana)
Al proseguir por el camino planeado para la ruta dominguera, en las orillas de la senda por la que íbamos avistábamos continuo movimiento de lagartijas colilargas (Psamodromus algirus) las cuales se nos hacían más que imposibles de atrapar o fotografiar. 
El siguiente paso fue llegar al pozo donde al bajar solo vimos dentro un pequeño opilión y un ejemplar de tegenaria, ambos por identificar. En el fondo del pozo también yacían dos esqueletos de serpiente, los cuales son anteriores a que nosotros conociéramos este sitio que ya siempre revisamos con la esperanza de poder rescatar los próximos ejemplares que caigan, ya que es complicado poner una rampa para que puedan salir o similar, y aún no se nos ha ocurrido la forma de hacerlo.

Al no ver mucho más en esa zona y justo después de comer, decidimos mover el coche a un par de kilómetros de allí para explorar otra zona, que en salidas anteriores había resultado la más fructífera de las que consideramos como “nuestras” y como no, ésta no nos defraudó. Lo primero que nos brindó fue una araña a la que le teníamos muchas ganas mi compañero Antonio y yo: un ejemplar juvenil de (eusparasus levantinus), especie que nunca habíamos avistado y que nos dio un gran gozo saber que habita en esa zona. 

Araña cangrejo gigante (Eusparassus levantinus)

Poco después debajo de una piedra nos sorprendió un simpático sapo partero común (Alytes obstetricans) con su especial encanto. Tras estar con él un rato y hacerle un reportaje de fotos lo devolvimos a su agujero. 

Sapo partero común (Alytes obstetricans)
Continuamos alzando una piedra detrás de otra, hasta que en una nos sorprendieron dos juveniles de lagartija colilarga, que tras un arduo proceso de persecución logramos atrapar un ejemplar, el cual cogimos para poder observar y disfrutar mirando siempre por su salud antes que por nuestro disfrute, claro está, y un set de fotos como no podía ser de otra manera. 

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)
En ese momento del día y ya cerca del atardecer emprendimos el camino de vuelta hacia el coche, en el que encontramos un enorme ejemplar de escolopendra (Scolopendra cingulata) de 12 centímetros, el cual medimos y fotografiamos.

Escolopendra (Scolopendra cingulata)


Una vez en el coche, felices de nuestra salida y exhaustos de andar comentamos el día en un ambiente familiar y partimos a casa satisfechos de lo vivido a la par que eufóricos por lo que para nosotros fue el descubrimiento del día: el ejemplar de la preciosa araña cangrejo gigante (eusparasus levantinus) dejando atrás un precioso atardecer que brindaba nuestra amiga la Sierra Calderona.